La luna destella en el horizonte,
las estrellas parpadean mostrándome su compañÃa,
el cielo se abre funesto en una noche clara y despejada,
mientras la música reverbera entre los muros de este Palazzo.
Música risueña y acalorada,
que marca el inicio de este carnaval inolvidable,
Baile de fantasmas en este paraÃso Veneciano,
Baile de espectros en el que una vez te conocÃ.
¿Cómo podré olvidarte?
me reclama mi mente adormecida,
¿Cómo sacarte de mi alma?
Si por muchos años fuiste tu mi guÃa,
mi salvavidas en medio de este mar de guerras y sufrimientos.
oh, el tiempo, eterno y libre,
sin importar cuanto corra nunca podrá alejar tus recuerdos de mi,
quizás porque solo el tiempo puede entender a un gran amor,
como aquel que sentà y siento por ti...
Hace tantos años que te conocÃ,
tanto tiempo que grabó en mis labios tu nombre,
tiempo que terminó el dÃa que desapareciste de mi lado,
tiempo en que morà para la vida y me dormà en los recuerdos.
Oh Venecia, mi dulce Venecia,
testigo mudo de lo que vivimos tu y yo,
espectador de aquel dÃa,
en que un par de niños se conocieron,
navegando un canal veneciano.
Aún recuerdo tu mano asiendo con firmeza la mÃa,
cuando en un descuido tropecé y casi caà al agua.
¿Puedes recordar aquellos tiempos?
¿Recordar nuestra primera mascarada?
Aquellos tiempos en que siendo niños,
me guiaste en mi primer baile...
Uno, dos, tres... aun recuerdo tu voz melodiosa adentrándome en el baile.
¿Cómo podré olvidarte?
¿Cómo sacar de mi tu recuerdo?
¿Cómo no llorarte, si nuestros caminos se han separado?
Lo recuerdas, lo se,
yo también,
¿Recuerdas entonces aquella noticia?
Cuando sellaron tu destino y por ende el mio,
¿Por qué?
¿Por qué no podÃan comprender que te amaba?
¿Por qué tenÃan que alejarme entonces de tu lado?
¿Era acaso un pecado lo que sentÃamos?
No lo se,
pero es que sigo buscando y aún no encuentro una respuesta...
Lo recuerdas, lo se, yo también,
me ha sido imposible no olvidarlo,
cargué de lágrimas tu hombro,
y en vÃsperas de este carnaval legendario,
con la luz de la luna de confidente,
una vez más bailamos,
aunque sabÃamos que era el baile de despedida...
Me salvaste ¿lo sabes?
me salvaste de mi terrible y cruel destino,
fuiste mi luz cuando más te necesitaba,
y es tu amor lo que me ha mantenido con vida.
pero el dolor es muy grande...
y tu recuerdo sigue latente...
tan profundo y claro como el dÃa de tu muerte.
Si amor, ¿por que me dejaste entonces?
¿sabias que te hice dueño de mi corazón?
y creo que sin saberlo me adueñé de tu alma,
pero entonces tu existencia desapareció,
y me dejaste temblando al borde del precipicio.
Lo se. ¿sabias?
se la verdad de tu clan maldito,
se que ellos te impedÃan amarme,
y al no lograrlo acabaron contigo.
Oh por dios, ya no se,
mi mente ha permanecido desde entonces nublada y confusa,
Y esta noche me encuentro aquà de nuevo,
en este festival de monstruos y espectros,
he preparado aquel traje para la mascarada,
¿lo recuerdas?
aquel que entonces escogimos juntos.
La música suena de nuevo en el salón de baile,
junto a mis amigos me deslizo al compás,
la medianoche entonces se acerca,
¿podré verte entonces una vez más?
La noche avanza,
y la luz que se filtra,
confiere un efecto nuevo a los que danzamos,
pero en el fondo mi corazón no baila,
porque desde que te fuiste su música ha cesado.
¿Que veo? me cuestionan mis ojos,
en la sombra una figura se alza,
con revoluciones tan lentas y serenas,
que solo un fantasma podrÃa igualarlas.
Su negra capa ondea en el piso,
y su tétrica máscara oculta su rostro,
la luz impide vislumbras sus ojos,
pero en el fondo siento que ya los he visto.
Acaso pretendes invitarme un baile...
con tus manos frÃas y tu máscara gélida
¿Entonces dime por que no puedo rehusarme?
¿Entonces dime que es lo que esperas?
La música suena inundando el ambiente,
es la misma que hace tanto tiempo ya no bailaba,
la misma que compartà con mi amor perdido.
¿Quién eres?- preguntan mis labios
Ya me conoces- en silencio respondes
Y veo entonces tus rojizos ojos
¿Qué es lo que deberÃa sentir entonces?
Uno, dos, tres... murmura tu gélida voz esta vez.
Uno, dos, tres... el baile se hace eterno a tu lado
Uno, dos, tres... el mundo desaparece a nuestro alrededor.
Uno, dos, tres... son las palabras que retumban al compás de esta canción.
Bésame de nuevo- murmuran tus labios.
Quédate ahora para siempre conmigo...
Vivamos para siempre una noche eterna...
Vivamos el eterno carnaval de Venecia...
Si, si- susurro a tu oÃdo,
recuerdo entonces lo que oculta la mascara,
el disfraz de muerte que ahora llevas,
es el mismo que entonces dos jóvenes escogieron.
La muerte roja- afirmo entonces
¿Recuerdas cuantas veces juntos lo leÃmos?
SonrÃes de nuevo, bailando conmigo.
El reloj suena, con doce campanadas,
es el aviso terreno de la medianoche,
¿Será posible que me dejes ahora?
¿será posible después de que te he encontrado?
Ven conmigo- me pides suplicante
ven conmigo a mis dominios,
Una campanada... el baile sigue
dos campanadas... aferro tu mano
tres campanadas... busco tu rostro
cuatro campanadas... beso tus labios
cinco campanadas... tu me respondes
seis campanadas... me elevo en tus brazos
siete campanadas... todo se detiene
ocho campanadas... por favor ven conmigo
nueve campanadas.... mi aliento se enfrÃa
diez campanadas... cierro los ojos
once campanadas... me quedo contigo
doce campanadas... el tiempo del vals es infinito.
El mundo reanuda su sueño,
corre el tiempo con su andar desenfrenado,
la música cesa en tus oÃdos,
pero en los nuestros el baile apenas ha empezado.
Uno, dos, tres... susurramos en la noche
uno, dos, tres... bajo la luz de la luna
Uno, dos, tres... murmuran los amantes.
Que vivirán por siempre en las memorias de Venecia.
